Sobre héroes y hazañas

La vida para darse

La relectura es el placer de quienes rehuimos del aburrimiento. Releer es volver a descubrir el mundo desde una perspectiva inédita, disímbola. Cuando me propuse releer Vagamundo de Eduardo Galeano no tenía la mínima sospecha de lo que habría de ocurrir y que ahora, con fruición –que es palabra que me gusta mucho-, comparto. Hay un trazo experto narrativo en el libro denominado El deseo y el mundo, acaso la mejor zona de una obra casi inadvertida. La vida en un presidio es diferente. Cuando visité a mi amigo en una cárcel de Oaxaca los presos se repartían el mundo sin reparar que, por desgracia, el cómputo de la condena de sus años en la cárcel habría de hacer prácticamente imposible cualquier negocio, pero ellos hacían planes felices, como si la libertad estuviese en puerta. Así es el fervor de la mente que sueña. Así es la imaginación febricitante –palabra que también me gusta mucho, aunque ya nadie la usa–, como una mujer olvidada en un suburbio, como una muñeca fea, diría Gabilondo Soler, quien también usaba la expresión a tutiplén, que volví a leer en el maravilloso recorrido por la galaxia Gutenberg de Luis Alberto de Cuenca: Libros contra el aburrimiento. Perdón por el excurso.

Desemboco en el mar del río que intento nombrar. Voy directo a la cita de Galeano: “No se vive para ganarle a nadie, Tavito. Se vive para darse”. Vaya definición impresionante. La lección es ésta, atañedera al futbol: “No se juega para ganarle a nadie, se juega para brindarse”. Debo reconocer que la Liguilla ha sido electrizante, por decir lo menos. Incluyo la pincelada de la pantera de Cabo Verde Djaniny Tavares (el mejor gol de su vida sin duda), el triplete de Marco Fabián o el alarde de la magia alegre de Ronaldinho en sus postrimerías. Ellos se han brindado, han vertido su afán, se han dado al público al margen del resultado y al margen, asimismo, de los cálculos sensatos de quienes ven en el futbol un anti-juego porque admite empates (Borges dixit). Repaso nuevamente la frase de Eduardo Galeano espigada en Vagamundo y sueño con un triunfo del Santos frente a las Chivas: “No se vive para ganarle a nadie, Tavito. Se vive para darse”.

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