Sobre héroes y hazañas

El último adiós de Robert Enke

Ahora que recién vi la colorida película Ilusión Nacional, de Olallo Rubio, re-abrí el expediente mental para recordar a Robert Enke, el cancerbero suicida que jugó en varios clubes europeos y que llegó a ser el arquero titular de la selección germana.

Un rosario de agravios y de descalabros orillaron a Enke a tomar la decisión del suicidio: el ninguneo de Van Gaal al preferir a Víctor Valdés, la insistente crítica del entrenador de guardametas Frans Hoek al comparar a Enke con Edwin van der Sar, los comentarios de Frank de Boer tras la derrota catalana ante el Novelda de la segunda B (Enke recibió tres goles esa tarde). Todo esto quedó registrado en la llamada depre-agenda del propio Enke que fue leída por el amigo del meta para poder escribir Robert Enke: Una vida demasiado corta. En este libro podemos apreciar el protocolo del último día: la nota póstuma que deja Enke en un lugar secreto de la casa, las horas que pasó en su carro antes de arrojarse a las vías del tren expreso 4427 (Bremen-Hanover), la visita al cementerio donde yace la hija muerta tres años atrás víctima de un defecto cardiaco congénito, la colocación de la cartera en el asiento del pasajero en el coche situado a sólo diez metros de las vías. Aquí me detengo.

Ha de ser terrible percibir el cese de latidos de un ser querido, sentir cómo se apagan los últimos latidos de quien amamos. Lo digo porque Robert Enke se dio cuenta del fin vital de su hijita de sólo dos años, ella se llamaba Lara. Enke y Teresa su mujer decidieron adoptar a Leila, la pequeña habría de quedar huérfana (ocho meses de vida).

Vuelvo al último día de Enke. Robert avisa que va a los entrenamientos (Teresa no sabía que ese día el Hannover 96 no entrenaba). Enke sube a su Mercedes negro y emprende el viaje postrero. En la carta sembrada en el hogar por el futbolista puede leerse: “La verdad habría puesto en peligro mis planes de suicidio”. El último adiós de Robert Enke.

gilbertoprado@hotmail.com