Sobre héroes y hazañas

Tres sublimes austriacos

A Michael Vetter

Tres austriacos formaron parte de mi educación sentimental deportiva: Hansi Krankl, Niki Lauda y Franz Klammer. Difícil, casi imposible, decantarse por uno solo. Detallaré con breves pinceladas la genialidad de cada uno. El primero fue un ariete implacable, poseedor de una pierna zurda explosiva que dio al combinado austriaco el par de goles más famoso en la historia de la tierra donde nació el doctor Freud: contra Alemania en el Mundial de 1978. Fue en Córdoba y el locutor Edi Finger, ya fallecido, se desgañitaba: “gol, gol, gol, aquí estamos en la cabina abrazándonos y besándonos: hemos vencido a Alemania”. El bombardero Hans Krankl también militó con el Barcelona y fue Pichichi en la Liga española. Una verdadera leyenda. Aún recuerdo cómo sembró a los teutones en aquella formidable escaramuza: Austria le ganó tres a dos a Alemania.

Sobre Andreas Nikolaus “Nik” Lauda corren ríos de tinta. Fue tricampeón mundial de Fórmula 1 y vivió un pasaje terrible cuando su monoplaza se incendió en Nürburgring. Arturo Merzario fue uno de sus tres héroes salvadores. Como gesto de gratitud el hombre de los cuatro riñones y la gorra roja le regaló un reloj de oro al piloto italiano. Lauda ganó sus campeonatos en 1975, 1977 y 1984. El cuasi fatal accidente sobrevino en 1976.

El tercer seleccionado no es muy conocido en nuestras latitudes, pero es un ídolo irrefragable en Austria. Se trata del esquiador Franz Klammer, quien sostuvo un increíble duelo (cada quien a su tiempo y a su aire, nunca mejor dicho) con el tremendo suizo Bernhard Russi. Klammer confesó tras la carrera de descenso en la montaña (downhill) que “Pensé que me iba a estrellar a cada momento durante todo el camino”. La competencia se llevó a cabo en Innsbruck (1976) y Klammer ganó por una magra, mínima diferencia: .33 segundos. Su tiempo total fue: 1:45.73.

Tres sublimes austriacos: Hans Krankl, Niki Lauda y Franz Klammer. 

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