Sobre héroes y hazañas

Las series boxísticas

Una de las proto-series protagonizadas en el entrecruce de los siglos XIX y XX fueron las siete escaramuzas entre el primer campeón afroamericano Joe Gans y el marrullero George Elbows McFadden. Estos gladiadores de los cuadriláteros se enfrentaron siete veces. Sí, usted leyó bien: siete veces. El saldo fue cuatro triunfos de Gans, dos empates y sólo el descalabro insólito de su primer combate en Broadway A.C., Brooklyn. Estamos más familiarizados, gracias a la película Toro salvaje de Martin Scorsese (1980), con las seis refriegas que sostuvieron Sugar Ray Robinson y Jack LaMotta (sólo un triunfo de este último), pero la serie más espectacular y una de las más reñidas fue la triada de choques entre Muhammed Alí y Joe Frazier. Alí ganó dos, pero Frazier le quitó lo invicto en el Madison Square Garden y, por cierto, nadie trató tan mal a Frazier como George Foreman en sus dos batallas.

En México fue memorable la serie entre Efrén Alacrán Torres y Chartchai Chionoi. El resultado arrojó dos victorias contra una derrota a favor del tailandés. Más cercanos a nosotros fueron los duelos entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez. En rigor hemos de decir que salieron tablas, porque la tercera pelea la ganó Márquez en el ring y la perdió en las tarjetas. La memoria se anima cuando recordamos el desenlace del cuarto capítulo. El bombazo de derecha que asestó Márquez al demonio de Manila. También emergen los recuerdos de los cuatro duelos entre Israel Vázquez y Rafael Márquez, hermano de Juan Manuel. La resultante avisa que cada quien se llevó dos victorias. La primera y la última fueron de Márquez. Y recuerdo también los tres epidosidos entre el sueco Ingemar Johanson y Floyd Patterson. La primera contienda fue para el sueco, luego perdió las otras dos.

Es agradable pensar en las series boxísticas, en esos agarrones que ganan encono conforme se van desarrollando. Digo todo esto porque es inminente el tercer pleito entre Timothy Bradley y Manny Pacquiao. Cada quien ha ganado uno, pero a Bradley le quitó lo invicto Pacquiao. Y vela armas en busca de revancha. Será una batalla trabada y de nervio tenso. De pronóstico reservado. Es quizá y sin quizá el último tren de Manny. Hagan sus apuestas. Podría ser el duelo más cerrado del año. Ambos boxeadores darán lo mejor de su repertorio, de su encendida panoplia. Esperemos.   

 

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