Sobre héroes y hazañas

Orfandad goleadora azteca

El tridente ofensivo más poderoso de México juega en el extranjero: Javier Hernández, Carlos Vela y Raúl Jiménez. La consecuencia de esto es evidente en la tabla de goleadores del torneo que está a punto de culminar. Quizá como nunca vemos una orfandad de anotadores mexicanos vergonzante: tenemos que focalizar la mirada hasta el escaño número trece para comprobar la presencia de un ariete azteca: Hirving el Chucky Lozano. Antes del jugador del Pachuca repasamos una lista de romperredes peruanos, uruguayos, colombianos, argentinos e, incluso, un francés: Gignac de Tigres. La sequía de los nuestros es, para decirlo con un adjetivo discreto, pavorosa. De Raúl Ruidíaz y Dayro Moreno al posicionado como 25 (Michael Arroyo) hay solo cinco mexicanos: Hirving Lozano, Pablo Barrera, Oribe Peralta, Martín Barragán Negrete y Ángel Zaldívar. Eso sí: podemos echar mano de Boselli o de Camilo Sanvezzo (ambos naturalizados mexicanos) para que vistan la casaca nacional, pero la orfandad goleadora me parece tristísima. ¿Por qué? Porque la asimetría porcentual entre los que vienen de fuera y los nuestros es enorme. Y los pocos que valen la pena abandonan la casa seducidos por el doble señuelo de la fama y del dinero. 

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