Sobre héroes y hazañas

Salud por las Chivas

Por estos días oigo con mucha frecuencia, a propósito del pase de las Chivas a la gran final, que el Rebaño Sagrado va en pos de su corona 12 y que hace diez años ganaron su onceavo título.

La palabra onceavo, por supuesto, está mal empleada. El diccionario avisa: onceavo: cada una de las once partes iguales en que se divide un todo. Se trata, entonces, de un número partitivo o fraccionario: uno sobre once: 1/11. En rigor debemos decir décimo primer título o undécimo, pero nunca onceavo. Undécimo, aunque también entraña el mismo sentido que onceavo, es en su primera acepción “Que sigue inmediatamente al décimo”.

¿De dónde procede la confusión al utilizar onceavo? Decimos onceavo o doceavo o treceavo por la mala influencia que supone la existencia del octavo, número ordinal cuya terminación en avo genera la confusión, el desatino. Da igual: lo importante es que el Guadalajara ha llegado a la final con mérito propio y ha plantando cara de enjundiosa manera.

Enfrente tiene un escollo muy difícil: los Tigres buscan refrendar el título y atraviesan por extraordinario momento. Echaron con suma facilidad al líder de la competencia. Si la Liga es una caja de sorpresas –como dijimos la vez anterior-, la Liguilla es un enorme arcón que aloja el talante de lo sorpresivo.

Cuántas finales impredecibles hemos vivido. Cuántos juegos insólitos. Cuánta ruptura de lo previsible. Que sea una guerra digna. Salud por el retorno de las Chivas a la fiesta grande.  

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