Sobre héroes y hazañas

Ricardo Piglia in memoriam

Aquejado por la Esclerosis Lateral Amiotrófica (también llamada enfermedad de Lou Gehrig, aquel Caballo de hierro de los Yanquis), murió el escritor Ricardo Piglia. En una de sus últimas entrevistas, desliza su decálogo futbolístico argentino: Lacasia, Sívori, Óscar Rossi, Ermindo Onega, Willington, Ángel Rojas, Bochini, Maradona, Riquelme y Messi. En Sobre héroes y hazañas (Cal y arena) hablé de Sívori como “el que mejor la pisaba”.

Recuerdo que entrevisté, hace tres o cuatro años, por fortuna la memoria humana es porosa, a Ricardo Piglia. Hablamos de Respiración artificial y de Blanco nocturno. Yo le relaté la anécdota aprendida en una oda de Anacreonte. Cupido, en una noche borrascosa, pide auxilio al poeta. El poeta lo arropa, enjuga su ropa y además lo alimenta. Cupido, en cambio, saca una flecha de su carcaj y la arroja justo al corazón de quien lo había cuidado. Así es el amor: aleve, traicionero. Aunque no todo amor humano incurre en esta flaqueza, en esta felonía. Ricardo Piglia, del otro lado de la conversación, me dijo escueto: “y lo mismo suele pasar en el futbol. A veces los entrenadores son traicionados por su consentido. Ocurre con mucha frecuencia”.
Descanse en paz el gran Ricardo Piglia. 

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