Sobre héroes y hazañas

El Madrid: La era Real

Ganar la Champions de manera consecutiva no me parece proeza menor. Marca un hito en la historia del futbol mundial. Y el Real Madrid, atento a todos los instrumentos de la orquesta, lo ha logrado gracias a la sinergia de un grupo de futbolistas dirigidos por el sapiente estratega de la mirada aquilina: Zinedine Zidane, un ex futbolista quien, por cierto, perdiera hace ya muchos años la final con el Juventus y contra el Madrid, en Ámsterdam (1998).

En esa final el yugo Mijátovic, tras un zapatazo de Roberto Carlos que se estrelló en el muro defensivo, se quitó al arquero con un paso de ballet dueño de un señorío y de una elegancia impares. Y el gol se lo dedicó a su hijo, quien entonces padecía el rigor de la hidrocefalia.

Pero volvamos al partido de la final. Del mismo modo que entre round y round se pueden ganar los combates boxísticos, en el futbol las enseñanzas de medio tiempo, las admoniciones y los regaños, juegan un papel fundamental, pero también las líneas de la estrategia para cambiar la órbita del destino de cada juego. Y esto fue lo que ocurrió en la justa decisiva: porque el primer tiempo había sido parejísimo, de nervio trabado, tenso y con magistrales pinceladas de verdaderos artistas (el gol de la Juventus fue un poema exponencial, de belleza superlativa).

En el segundo tiempo el Madrid se juró a sí mismo cincelar las páginas más bellas del futbol europeo. Y el concierto incluyó dianas de Cristiano (doblete), Casemiro y, en la franja crepuscular, Asensio.

La Juve, desencuadernada, sufrió una terrible goliza ante el desconcierto del, quizá y sin quizá, mejor arquero en el entrecruce de los siglos XX y XXI: el incombustible Gigi Buffon. Ahora se entreabre la puerta hacia una tercera Champions al hilo. Zidane lo sabe. Y La era Real es más que un bello palíndromo. 

gilpradogalan@gmail.com