Sobre héroes y hazañas

La muerte recíproca: Manolete e ‘Islero’

Entre las alusiones recientes al trágico desenlace de aquella mítica corrida de agosto de 1947 en la que perdieron la vida, horas más, horas menos, el torero Manolete y el toro de miura Islero, un ejemplar que bordeaba los 500 kilos, cabe destacar los versos de “De purísima y oro” imaginados por Joaquín Sabina: “De purísima y oro, Manolete,/cuadra al toro, en la plaza de Linares”. Sí, en Linares, en la provincia de Jaén. En esa canción Sabina traza el recuento de la vida cotidiana de aquella época con énfasis puesto en remedios caseros, miserias de arrabal y vida disoluta de, por ejemplo, otro famoso torero: Luis Miguel Dominguín.

En el hospital de Linares se llevó a cabo la transfusión de sangre para resarcir aquella herida que impactó en pleno triángulo de Scarpa (torero o femoral), tronchándole un nudo de venas a Manolete quien, seguro de su sino trágico, se fumó un cigarrillo aquel último día. El toro había muerto el día anterior (el día de la corrida, a las seis de la tarde). Manolete resistió hasta las cinco de la mañana.

El 29 de agosto Luis Miguel Dominguín, entre otros subalternos y amigos, tuvo el irrepetible honor de cargar en hombros aquel blanco ataúd. España entera, estremecida y llorosa, daba el último adiós al torero de la melancólica figura. Un diestro que tenía como suerte suprema al afamado volapié. Sí: el mismo volapié que le falló aquella desdichada tarde. En aquella ocasión el toro, parado frente a Manolete, aguardó la estocada. El volapié, avisa el diccionario, es esa suerte que consiste en “herir de corrida el espada al toro cuando éste se halla parado”. Nótese la metonimia de espada por torero. Aquella vez la lentitud de la estocada permitió que, casi de manera simultánea, el toro embistiera a Manolete con el pitón en el muslo derecho. Luego los dos rodaron entrelazados en una macabra escaramuza. Previo al volapié el cordobés había ejecutado con singular maestría cuatro trepidantes manoletinas. Y eso fue todo. “De purísima y oro, Manolete,/cuadra al toro, en la plaza de Linares”.

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