Sobre héroes y hazañas

Evocación de Mark Fidrych


Hay jugadores que, a pesar de la brevedad de su participación en el deporte, permanecen en nuestra memoria gracias a su estrambótica manera de hacer las cosas: lanzar o correr, batear o fildear.

Inolvidable la temporada en que Mark el Pájaro Fidrych se agenció el premio al mejor novato del año. Recuerdo aquel partido contra los Yanquis. El último bateador era Elrod Hendricks. Fidrych dijo a su receptor que se calmara. Logró dominar al moreno y luego de manera intempestiva corrió hacia la segunda base. De pronto pensó que debía abrazar al receptor y corrió en dirección opuesta para fundirse en emotivo abrazo. Fidrych calzaba el número 20 en la espalda y poseía un carisma sin orillas, una personalidad arrolladora. Era tan gentil su trato con el público que solía saludar de mano a la gente, en las gradas, tras las victorias (fueron 19 en ese primer año).

Fidrych era un lanzador derecho que debutó el 20 de abril de 1976. Su tránsito por el beisbol de la gran carpa comprendió solo cuatro años, pero ese lapso bastó para catapultarlo al estrellato de la fama sin afeites ni pedantería. Yo tenía dieciséis años y Fidrych se convirtió de inmediato en mi lanzador favorito a pesar de que jugaba para los Tigres de Detroit. Yo siempre le fui (le voy) a los Orioles de Baltimore.

Mark Fidrych fue encontrado muerto en su granja de Northborough el 20 de abril de 2009. Todo el mundo lamentó su pronto retiro como hoy todo el mundo lamenta su inesperada muerte a raíz de un accidente. Tenía solo 54 años. 

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