Sobre héroes y hazañas

La Liguilla: caja de sorpresas

Entiendo la Liguilla del futbol mexicano como Octavio Paz definía la poesía de José Juan Tablada, esto es, como una “caja de sorpresas”.

En las eliminatorias recientes destaco al menos tres quebrantos de las previsiones: 1) Nadie pensaría que Santos y Toluca habrían de perder de manera tan contundente en sus propios nidos. 2) No se cumplió la maldición del superlíder. 3) Difícil pensar que entre el primero y el octavo lugares la serie discurrió muy reñida y arrojó un dos a uno a favor de los Xolos.

Ahora los cruces de semifinales son, literalmente, una bomba atómica, sobre todo el encuentro entre Xolos y Tigres. Yo me decanto ligeramente por los Xolos, aunque los Tigres atraviesan por lo que, con un coloquialismo, llamamos estado de gracia y el ariete francés anda más fino que nunca.

En el otro partido, que revive aquella final en la que las Chivas conquistaron su décimo primer título, el Rebaño Sagrado es favorito. Pronostico una final en solo dos direcciones: Xolos-Chivas o Tigres-Chivas, pero como el reino de la Liguilla es el reino de las sorpresas si queda campeón el Toluca me curo desde ahora en salud.

Recordemos que con asaz frecuencia el último lugar ha vencido al primero de la tabla en el torneo regular y, asimismo, en esa caja de resonancias sorpresivas denominada Liguilla.

El rumbo del mini torneo llamado Liguilla está hace mucho tiempo extraviado. Y ya se sabe, la sentencia es de Séneca: “no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va”. 

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