Sobre héroes y hazañas

El increíble Rod Carew

Cada vez que se robaba el home el corazón de Rod Carew redoblaba su marcha, con la emoción a tutiplén por la mayúscula proeza.

Robar el home es, sin duda, la jugada más desconcertante y audaz del beisbol. Es una jugada que nunca logró Lou Brock, un extraordinario estafador de bases. En el quinto juego de la Serie Mundial de 1968 contra los Tigres de Detroit Lou fracasó en el intento. Es una jugada que realizó con fortuna más de cincuenta veces el inmortal Ty Cobb. Una perla conseguida por Rod Carew siete veces en una temporada (1969).

Rod Carew nació en un tren. Sí, en el ferrocarril transísmico entre Panamá y Gatún, Colón. La ruda adversidad del origen le troqueló un temple que sería clave al correr los años cuando debutó en las Grandes Ligas en 1967. El panameño Carew fue Novato del Año. Al preguntarle cómo o por qué sería recordado. Carew dijo: “No por ser el mejor promedio de bateo en una temporada. No, tampoco por ser el campeón jonronero ni el mejor fílder. Sino, sencillamente, por haber sido un pelotero que corría, bateaba, fildeaba y tiraba como pocos”. Carew fue, en efecto, un jugador completísimo.

Rod Carew ganó siete títulos de bateo y promedió encima de 300 de porcentaje en 15 de sus 19 temporadas en la Gran Carpa. Haber robado 17 veces el plato en su carrera es una joya difícil de emular en nuestros tiempos. Implica maña, pericia y habilidad impares. Implica engañar al receptor y al lanzador y jugarse el pellejo en el intento. Robar el home es, para los rivales, la jugada más humillante y, quizá y sin quizá, la jugada más difícil del juego de pelota. Y Carew era un maestro del engaño. En 1991 obtuvo el 90.5 de los votos e ingresó al Salón de la Fama del rey de los deportes. El bat de Rod Carew disparaba incogibles en todas las direcciones posibles. Fue un experto bateador de contacto; chocaba la pelota con la inteligencia de quien sabe dónde habrá de sembrar el peligro. Un hombre que, además, ganó varios guantes de oro y obtuvo un sobresaliente .328 porcentaje de por vida.

   En septiembre de este año el corazón de Rod Carew sufrió un infarto mientras el pelotero jugaba golf. Su bravía forma de vivir aguantó muy bien el implante. Sí, sí, sí: el mismo corazón del inigualable robador de home. Que los dioses multipliquen los años del ex pelotero panameño en el planeta.  

 

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