Sobre héroes y hazañas

La moneda de hierro: Eduardo Goncálvez Andrade, Tostao

El balón se estrelló en la cara de Tostao, centrocampista, centro delantero y extremo del Cruzeiro. Fue llevado al hospital y sometido a una larga operación quirúrgica. El astro brasileño volvería a jugar y, para su fortuna, estaría presente como titular en el Mundial de México 1970. Allí, junto a Gerson, Pelé, Jairzinho y Rivelino formó el más temible ataque en la historia del futbol de selecciones. Brasil devoró todo en esa justa. Tostao (moneda pequeña/centavo) disfrutó el triunfo sin sospechar siquiera que tres años (1973) después tendría que abandonar para siempre el deporte: otro balonazo en la zona del ojo operado lo retiró para siempre.

En 1976, en Buenos Aires, Borges imaginaría su poemario La moneda de hierro. Siempre me ha parecido que esta expresión entraña dos caras rivales: la moneda es el azar; el hierro es la fatalidad, el destino. En otra parte de su obra Borges escribió: “Es de hierro tu destino”. Tostao encarna en su apodo esa moneda contradictoria que le dio en un principio la gloria y después la difícil resignación del retiro cuando tenía sólo 26 años y un luminoso futuro. Quiso el destino que, tras su despedida del futbol, Tostao se dedicara a estudiar oftalmología para mejor comprender su padecimiento.

Si ese balón no hubiese impactado en el rostro de Tostao el jugador habría participado, sin duda, en dos o tres Mundiales más. Tostao había estado sin pena ni gloria en la competencia mundial de 1966. Un año después de formar parte de la aplanadora carioca de México 70 Tostao fue nombrado el “mejor jugador de América”. Sus cualidades eran extraordinarias: el zurdo sabía gambetear, pegarle con fuerza a la pelota y abrir el campo como sólo yo he visto hacerlo a Michel Platini: una visión estratégica impresionante.

Cara o cruz, águila o sol, azar o destino. El destino está basado en nuestra propia carga genética. El azar en los imponderables extra voluntarios. En su poema Borges escribe: “Arrojemos de nuevo la moneda de hierro/que es también un espejo mágico. Su reverso/es nadie y nada y sombra y ceguera. Eso eres”. Su reverso es el destino: la sombra y la ceguera de lo inevitable. Por fortuna Tostao no perdió la vista y ahora comenta los partidos de futbol en la tele brasileña.

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