Sobre héroes y hazañas

La luna que rueda por el campo

Dice Jaime Muñoz, y lleva razón, que “El futbol de antaño (un poema hermético)” de Luis Miguel Aguilar es inimitable. Es un poema que entraña una honda nostalgia y presidido por una evocación onomástica incesante y enfática: “Luis Miguel Aguilar acumula los nombres, apodos y apellidos que conserva su nostalgia y “el poema” se va haciendo solo, enigmático por lo arbitrario y sorpresivo de cada jugador mencionado”, dice Muñoz.

Es difícil encontrar un texto como el de Luis Miguel Aguilar en nuestros pagos. Encontré, eso sí, un bello poema cuyo autor es el arquitecto Ernesto Padilla González del Castillo: “La luna que rueda por el campo”. Es un texto que fragua un puente entre el futbol y la plenitud amorosa y que recuerda aquel clásico gongorino: “A batallas de amor, campos de pluma”.

Imposible, por el rigor del tiránico espacio, transcribir el poema íntegro, pero va el umbral para darnos un quemón: “Si te parece imposible/que juguemos a dos tiempos/en este cuarto cerrado,/solo intenta proteger tu territorio/mientras yo armo/un ataque a profundidad./ Verás entonces/que paredes/ventanas/y fantasmas/hacen un solo coro/agradecidos/de que regalemos luz al silencio./ Juguemos pues armada contrincante/con pierna tensa y corazón exhausto/hasta beber sin pausa/ni residuos/los breves noventa minutos/en que transcurre la eternidad”.

No diré aquí cuál fue el marcador final. Sí diré que felicito a Neto por su poema ero-futbolístico. ¡Enhorabuena! 

gilpradogalan@gmail.com