Sobre héroes y hazañas

Los últimos héroes de la península

Hay un capítulo en El Criticón de Baltasar Gracián intitulado Honores y horrores de Vejecia. Vejecia es el símbolo de la senectud. El novelista afirma que si la juventud fue administrada de modo virtuoso tendremos en la vejez honores. Y, en la otra orilla, si dilapidamos en vicios el tiempo precioso de nuestras mocedades terminaremos padeciendo los horrores de una vejez desdichada.

Digo esto al ver en qué terminaron ciertas glorias boxísticas que alcanzaron la dificultosa cúspide de la fama. Y me asomo al extraordinario libro de Eduardo Lamazón El boxeo en números para corroborar que los oficios tras el retiro son variopintos: Carmen Basilio, por ejemplo, se ganaba la vida envasando cerveza. Carlos Baldomir vendía plumeros.

Y aquí recuerdo el excelente documental dirigido por José Manuel Cravioto: Los últimos héroes de la península (UNAM-CUEC). Allí se narra la vida de cinco glorias en la historia del boxeo profesional yucateco: Miguel Canto, Guty Espadas, Juan Herrera, Freddie Castillo y Guadalupe Madera.

Todos, menos Freddie Castillo, fueron pesos moscas. Freddie era minimosca. No diré a mi lector los pormenores de los oficios que desempeñaron los grandes pugilistas de la península tras el retiro. Sí recomiendo ampliamente el documental donde el ex entrenador Jesús Cholaín Rivero narra pasajes y pasadizos de las vidas y vicisitudes de los ex boxeadores.

A pesar de los tropiezos ninguno de los últimos héroes de Yucatán ha sido fagocitado por los horrores de Vejecia. 

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