Sobre héroes y hazañas

El bombón envenenado de Antonin Panenka

El gol que el checo Antonin Panenka clavó al entonces mejor arquero del mundo Sepp Maier en la final de la Eurocopa de 1976 marcó un punto de inflexión y multiplicó sus émulos en diversas partes del mundo. Su más avanzado epígono, por haberlo hecho en la final de una Copa del Mundo, fue Zinedine Zidane: la pelota impactó el larguero y se introdujo en la portería del meta Buffon, entonces el mejor cancerbero del mundo. Otros han intentado con fortuna el bombón envenenado que puso de moda Panenka: Daniel Castro, Mateja Kezman, Tierry Henry, el mexicano Gonzalo Pineda y el Loco Abreu en el Mundial de Sudáfrica contra Ghana. El peor imitador fue Javier Casquero quien, en el enfrentamiento del Getafe contra el Real Madrid, falló de manera lamentable su globito inocente, inocuo.

Aquejado por un problema en la cadera, quien fuera nombrado por la revista France-Football “poeta del futbol” por la forma novedosa de anotar en aquella Eurocopa (penal picado al centro de la portería cuyo correlato en el beisbol sería la llamada “bola muerta”), dijo que le gustaría volver a jugar con su equipo “Bohemia”. El centrocampista checo anotó diecisiete dianas con la selección y, entre todas, la magnífica pirueta que despistó a Sepp Maier en junio de 1976. Tres vectores se conjugaron en una sola resultante: talento, sangre fría y suerte. Dicen los enterados que de los cuarenta y seis penales que cobró en su carrera Panenka no falló ninguno. Y todo el mundo se preguntaba (y aún se pregunta): ¿qué movió a Panenka a cobrar de tan estrambótica forma el penal más importante de su vida y uno de los más relevantes en la historia del futbol?

Entre los lanzadores que han emulado con acierto a Panenka, además de los ya citados, debemos mencionar a Djalminha, al uruguayo Darío Silva y, sobre todo, a Francesco Totti: en la Eurocopa 2000 frente a Holanda y en el Mundial de Alemania 2006 contra Australia. La magnífica y dilatada influencia de Antonin Panenka. 

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