Sobre héroes y hazañas

El "squeeze play" o la jugada suicida

Dos son las jugadas ofensivas del beisbol que retienen mi atención por su carácter excepcional y, asimismo, por su imprevisibilidad: el jonrón de campo y el squeeze play. La Serie Mundial de 2015 vio cómo el venezolano Alcides Escobar conectaba, después de 86 años de no ver en un Clásico de Otoño algo similar, un cuadrangular de campo, un jonrón de piernas: Mule Haas había sido el último en 1929 y, un año antes, El caballo de hierro, Lou Gehrig largó un estacazo de semejante calaña. En la Serie Mundial entre Cachorros de Chicago e Indios de Cleveland vimos cómo fracaso Javier Báez en su intento de fraguar un squeeze play, acción también conocida como “jugada suicida” o “de cuña”, en el juego decisivo. Se trata de un toque de pelota para empujar al corredor de tercera mientras el equipo rival se ocupa de poner fuera en primera al hacedor del sacrificio. ¿Por qué se le dice “suicida”?, ¿cuándo se recomienda la ejecución de esta inusitada proeza? Se le llama “suicida” por la dificultad que implica o entraña. Es muy difícil su éxito sobre todo cuando el bateador está contra la pared con dos pelotas buenas en su contra y hay dos outs en la pizarra. ¿Por qué? Porque si en el intento la pelota sale de foul, es out por regla. Se recomienda la puesta en marcha de esta magia de magias cuando se va perdiendo por una sola carrera o cuando el juego está empatado. Y, sobre todo, urdir alianza con el factor sorpresa. 

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