Sobre héroes y hazañas

Evocación de Lou Gehrig

Lou Gehrig, conocido como El Caballo de Hierro en el mundo del beisbol, fue un hombre jovial, afable, dueño de una bonhomía contagiosa solo quebrantada por su fría relación con Babe Ruth por culpa de una serie de malos entendidos. Los malos entendidos que, por desgracia, fracturan las mejores amistades. El mote de Gehrig se debió, por supuesto, al inestimable mérito de jugar 2 mil 130 partidos consecutivos con los Yanquis. Marca que sería rota, ¡madre mía!, 56 años después por Carl Ripken Jr., quien acumuló 2 mil 632 partidos ininterrumpidamente con los Orioles de Baltimore. Lou Gehrig tuvo que retirarse de la Gran Carpa aquejado por la terrible enfermedad esclerosis lateral amiotrófica. De hecho, en los tratados de medicina estadunidense este padecimiento se conoce como enfermedad de Lou Gehrig. El 4 de julio de 1939, Lou Gehrig conmovió hasta el llanto a miles de aficionados en el estadio de los Yanquis. Ya sabedor de su enfermedad, el orgullo de los Mulos de Manhatann pronunció las celebérrimas palabras: “Hoy soy el hombre más afortunado sobre la faz de la Tierra”. Para darnos cabal cuenta de la grandeza de Gehrig como beisbolista pensemos en sus casi 500 vuelacercas o en su espectacular promedio de bateo de .340. Aquel día del famoso discurso el tremendo toletero (primero lanzador) Babe Ruth se acercó emocionado para abrazar a Gehrig. Era el fin de la absurda rencilla. Lou Gehrig falleció el 2 de junio de 1941. 

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