Sobre héroes y hazañas

¿La hora de los Indios?

En la fase final del beisbol de la Gran Carpa ocurren dos fenómenos simétricos e inversos: mientras los Indios de Cleveland han prolongado su racha de victorias consecutivas a 20 (mis Orioles barridos por la tribu), los Dodgers de Los Ángeles alargan su rosario de descalabros, y aun así permanecen en la cima del beisbol profesional de las Ligas Mayores.

Como sabemos los Indios de Cleveland, dirigidos por la sabia experiencia de Terry Francona, quien ya los llevó a disputar la Serie Mundial del año pasado, cuando sucumbieron contra los Cachorros de Chicago, no ganan un Clásico de Otoño desde 1948. En busca de su tercera corona la revisión de su historia evidencia un sino adverso: por un lado la maldición de Rocky Colavito, tras ser cambiado de manera inopinada a los Tigres de Detroit y, por otro lado, la tremenda decepción al perder en 1997 la Serie contra los Marlins. Se convirtieron en el primer equipo en perder la Serie Mundial teniendo ventaja en el noveno inning en el séptimo juego.

Difícil la empresa para la tribu porque los dos antecedentes de clubes con mayores rachas que las de los Indios -Gigantes de Nueva York en 1916 (26 juegos) y Atléticos de Oakland en el capicúa 2002 (20) juegos- no llegaron al Clásico de Otoño.

La palabra imposible no está registrada en el vocabulario de Francona: ya hizo campeones a los Medias Rojas de Boston y es acaso su último tren con Cleveland: en 2013 firmó por cuatro temporadas con la tribu. Ahora o nunca: es la hora de los Indios. El equipo, con sólida base de peloteros latinoamericanos, es sencillamente un trabuco. 

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