Sobre héroes y hazañas

El beisbol: coloridas metáforas

Ahora que ha terminado la 111 Serie Mundial de beisbol con un muy merecido triunfo para los Reales de Kansas City (el segundo de una historia que inició en 1969) uno piensa en las coloridas metáforas del rey de los deportes.

Si detenemos la mirada en el lanzador de relevo advertiremos que es apodado taponero, apagafuegos, bombero o, sencillamente, relevista.

El pitcher es serpentinero y el lugar donde trabaja es el centro del diamante, la loma de las responsabilidades o el montículo. Al lenguaje del beisbol se le llama telegrafía si hilos y al mánager se le dice, con bella metáfora náutica, el timonel.

Los jardineros son también llamados patrulleros.

La tercera base es la antesala y su custodio es el antesalista.

El short stop es el parador en corto y el primera base es el inicialista.

Ser puesto out del 1 al 3, del pitcher al primera base, es “morir por la vía de la vergüenza”.

Los ponches son motejados, asimismo, chocolates.

Las bases son almohadillas o colchonetas y al doble play se le apoda la doble matanza.

¿Y la base por bolas? La base por bolas es el pasaporte. Anotar gracias a un pasaporte es carrera de caballito.

Algunos tipos de lanzamientos son tirabuzón, la curva de las siete jorobas o la bola muerta.

El home es el plato o la goma, también la registradora. Hay atrapadas de cordón de zapatos, podriditos y Texas hits.

A la pelota se le llama doña blanca.

Y los hits son sencillos, imparables o incogibles.

El bat tiene variedad de nombres: tolete (de allí toletero), carabina o estaca (gran batazo es un estacazo).

Anotar una carrera es timbrar en la registradora. Y más, muchas más metáforas. Una larga fila de etcéteras... 

 

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