Sobre héroes y hazañas

‘El arte del pugilato’: joya de joyas

En diciembre del año pasado, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, encontré en una insospechada esquina del recinto un lugar donde vendían joyitas de varia estirpe, muy bien editadas, facsimilares entre las que, por fortuna, descubrí El arte del pugilato y de la defensa propia. Obrita que recomiendo fervorosamente.

   Por increíble que parezca o sea en ninguna parte del libro publicado en Valladolid (MAXTOR, 2013) se da crédito al autor del texto. Aparece, eso sí, un excelente e informado prólogo de Ángel Escudero: “Además de los bienes físicos que este ejercicio aportaría a los nuestros, en esta pícara vida, que en resumen no es más que un boxeo en grande, no hay cosa tan útil como saber dar un puñetazo a tiempo” (p. 10). En el umbral se avisa que la obra ha sido vertida del inglés por Enrique F. Martínez. Desconcertado busqué sin fortuna en varias zonas del librito, del cual me sirvo, el nombre del secreto o invisible autor. Tuve que recurrir a pesquisas a bordo de la barca del Internet y… ¡eureka! Mi cometido rindió fruto. El autor del libro fue el profesor Ned Donnelly. Aquí me detengo.

   El arte del pugilato es, de verdad, una delicia. Una joya de joyas desde la doble perspectiva del continente y del contenido. Entre las advertencias preliminares a quienes se adentran en la difícil jungla de los cuadriláteros Donnelly recomienda: “No cerrar nunca los ojos”, “abstenerse de poner la lengua entre los dientes o morderse los labios”, “la boca debe estar firmemente cerrada” y una larga fila de etcéteras. Ilustrado bellamente, el librito comprende filones temáticos como: tipos de golpes, taxonomía de fintas, cabeceo y, sobre todo, pone énfasis en la caballerosidad en los encordados (darse las manos al inicio y al final de las batallas). También avisa acerca del modo de parar los embates y los envites del enemigo.

   Es tan ilustrativa y hermosa la obra de Ned Donnelly que, por lo mismo, me sentía triste al no conocer el nombre de su autor; autor que ahora, gracias a este artículo, ha sido levemente recompensado.

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