Sobre héroes y hazañas

Yoshie Takeshita: la rebelión de los bajitos

Los bajitos no son ineptos para el deporte. Medir menos de un metro con setenta centímetros no es objeción para destacar en alguna actividad, juego o atletismo. Diego Armando Maradona mide un metro con sesenta y ocho centímetros y su sucesor Lio Messi mide un metro y sesenta y nueve centímetros. La voleibolista nipona Yoshie Takeshita mide solo un metro y cincuenta y nueve centímetros. Fue en su tiempo la jugadora más chaparra del mundo. Esta talentosa acomodadora del voleibol participó en casi trescientos cotejos internacionales y le dio a Japón distinguidos lugares en justas olímpicas.

Yoshie nació en marzo de 1978 en Kitakyushu, Fukuoka. Jugó con el JT Marvelous de la liga superior japonesa y representó a su país en la selección voleibolista. Ganó varias veces la distinción a jugador más valioso del mundo y es considerada por algunos críticos como la mejor voleibolista de la historia. En las olimpiadas de Atenas 2004 fue elegida como la mejor defensa-levantadora. Era increíble ver cómo reptaba sigilosa, sorpresiva y súbita en la duela y rechazaba los embates/envites de sus rivales. Su juego era completo: bloqueaba y atacaba con la misma habilidad o pericia con la que defendía. A pesar de su estatura, Yoshie llegó a abarcar con su alcance la distancia de dos metros con setenta centímetros para bloquear y un metro con ochenta al gestar sus ataques. Tenía, además, vocación de lideresa y sabía ordenar al equipo. Por esta razón la Federación Internacional de Voleibol la distinguió, en el Mundial de 2006 como la Jugadora Más Valiosa de la justa. Ella llevó a Japón al quinto lugar del Mundial de 2003 y al mismo puesto en la olimpiada de Atenas. Nos preguntamos acerca de su peso y la respuesta es sorprendente: solo cincuenta y cinco kilos. Esto le permitía el fenomenal resorte y unos reflejos centelleantes. A sus treintaiún años había participado en doce encuentros olímpicos y siete partidos de copas mundiales.

Elástica, versátil, flexible y rápida, Yoshie Takeshita se arrojó a la duela para protagonizar espectaculares salvadas de inverosímil prosapia. Ver jugar a esta diminuta atleta fue, lo digo sin hipérbole, sin exageración, un lujo para la mirada, un gongorino privilegio de la vista.

gilbertoprado@hotmail.com