Sobre héroes y hazañas

Tito Vilanova ya en otra Liga

“Estamos para dejar de estar”, me dijo en la cervecería Santa Bárbara de Madrid (Metro Alonso Martínez) el poeta asturiano José Méndez. Recordé la reveladora expresión ahora que nos enteramos de la esperada pero jamás resignada muerte de Tito Vilanova, la sombra lúcida de Pep Guardiola. El cáncer en la glándula parótida fulminó a Tito cuando sólo contaba 45 años. Pésima noticia no llegar a viejo en casos como el del cuasi siempre sereno (recordemos su altercado con Mourinho) y generoso director técnico Vilanova, apellido cuyo correlato en castellano es Villanueva, esto es, pueblo nuevo.

La mancuerna Guardiola-Vilanova, para darnos una idea de su trascendencia en el mundo del futbol, ganó 15 títulos, dos Champions incluidas. Fue Vilanova quien alentó al tridente canterano (Messi, Fábregas, Piqué) a evolucionar en el balompié y a conquistar la cima internacional de manera incontestable. El propio Guardiola dijo: “De jóvenes nos queríamos comer el mundo y nos lo comimos”. El mejor Barcelona de la historia y uno de los cuadros más completos y efectivos que en el mundo han sido fue dirigido por el tándem Pep-Tito. Vilanova, además, logró el famoso título de Liga con el récord fantástico de los 100 puntos y 115 goles a favor: una auténtica hazaña.

El gran Tito Vilanova tuvo la audacia inmensa e imperecedera de alinear a once canteranos el 25 de noviembre de 2012 frente al Levante. La magia se quebrantó en el minuto 29 de la segunda parte cuando Vilanova tuvo que sustituir a Jordi Alba por Adriano. Sin embargo este hecho sobrevivirá indeleble en la memoria de quienes le van a los blaugranas.

En un emotivo pasaje de su carta de despedida Tito afirma: “Sé que este partido no lo juego solo”. Y, en efecto, acompañan en su adiós al carismático director técnico familiares, jugadores y amigos. Y, sobre todo, el orgullo de haber pertenecido a uno de los mejores clubes en la historia universal del deporte. Y no exagero.

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