Sobre héroes y hazañas

Palíndromos deportivos

Me gusta, me fascina, la palabra prosapia cuyo palíndromo, un poco forzado es: “Allá caí pa sor…prosapia ¡calla!”. Prosapia es una palabra emparentada con linaje o con, por supuesto, ascendencia o abolengo, pero me gusta la palabra prosapia. Tiene, creo yo, hidalguía, dignidad, atracción irresistible, como define el diccionario al verbo fascinar. “Fascinar: engañar, alucinar, ofuscar, atraer irresistiblemente.”. Atracción fatal, pues.

Entre los principales palíndromos deportivos que he (hemos) acuñado -“Todo lo que escribimos lo escribimos entre todos”, me dijo un día José Emilio Pacheco, quien justo cumpliría 76 años. Y tenía razón- destaco tres. El primero dedicado al cancerbero del Real Madrid, Íker Casillas, no tiene desperdicio: “Logra Casillas allí sacar gol”. El segundo puede aplicarse a cualquier equipo victorioso: “Se logró por goles”. El tercero tiene como dedicatoria al legendario Gato Andrés Galarraga, un primera base venezolano que tenía flexibilidad inverosímil a pesar de su corpulencia. Un portento. Sin lastre adjetival. Y su palíndromo bello, cautivante, maravilloso. Rueda la pelota hacia la primera colchoneta y los aficionados gritan: “¡Agárrala Galarraga!”. ¡Qué palíndromo! Me lo celebró en su tiempo el gran cineasta Max Rivera. Allá, en mi querida Comarca Lagunera.

Tengo, y lo confieso, sentimiento de culpa o mala conciencia por haber inventado un palíndromo atroz, inelegante (voz portuguesa) y salaz: “Ano dará Maradona”. Que me perdone el más grande futbolista que en el mundo ha sido, eso creo yo. Eso creemos todos o casi todos.

Durante los últimos años he publicado en este mismo diario mis palíndromos deportivos gracias a la imaginación generosa de Rafael Ocampo, quien sabe tender puentes entre la cultura y el deporte, como lo hiciera en su momento Carlos Monsiváis (adorador de la lucha libre) o Juan Villoro (fervoroso feligrés del futbol), la triple F.

Yo quiero cerrar esta reflexión con otro palíndromo deportivo, acaso el mejor. Va dirigido a los árbitros. Los abominables tiranos según relató Eduardo Galeano. Usted juzgue:

¡TU MAMÁ MAMUT!

gilpradogalan@gmail.com