Sobre héroes y hazañas

Justicia divina para Peyton Manning

Cam Newton puede esperar. A Cam Newton se le están abriendo las puertas del cielo. Su futuro en el futbol americano profesional será brillante porque su presente ya fulgura. No debe haber espacio para la depresión. El mundo estará a sus pies. Os lo juro. Por eso se sentía necesario el triunfo de los Broncos de Denver capitaneados por Peyton Manning, un jugador mítico, histórico, que ha quebrantado marcas y quien había ganado un solo Supertazón. Es verdad que Manning no dio el partido de su vida. Ya no podría (ya no puede) brindar una actuación soberbia, inolvidable, pero hizo lo necesario para guiar a su equipo a la conquista del Super Bowl. En la fase previa al evento más visto del orbe percibimos cómo se regodeaba con su música Newton y, aún más, cómo entró en éxtasis cuando cantó Lady Gaga. En la otra orilla, dueño de una serenidad kalimanesca, Peyton Manning pensaba en sus hermanos, sobre todo en Cooper. Y pensaba también en su padre, en el legendario Archie Manning. Me dijeron que era el padre más feliz del mundo (por los cuatro anillos logrados por sus hijos), pero no se acordaron de la estenosis espinal de Cooper. En este mismo espacio yo había escrito:

“La fortuna de los hermanos Manning está lejos de desvanecerse y estoy seguro que arrojará éxitos y logros quizá mayores en los años venideros”. La profecía cumplida.

A Eli todavía le queda cuerda. La sensatez indica que Peyton se retire con su orgullosa corona de campeón. Lo había hecho con los milagrosos Colts de Indianápolis. En marzo cumplirá 40 años y ha sido aquejado por numerosas lesiones, incluso ha padecido serias intervenciones quirúrgicas. Hoy la vida le brinda el regalo que tanto soñó, perdón por la cursilería.

Es la hora del adiós de Peyton y, asimismo, es la hora de la reafirmación de Cam Newton como mariscal de campo. El domingo lo dejaron solo, solo, solo. Los linieros se fueron de paseo, pero Newton tiene el talento y la clase para ser un gigante del futbol americano. Yo no suplanto en mis predicciones a Nostradamus. Los triunfos vendrán en cascada para el carismático moreno número uno de las Panteras de Carolina, pero hoy, hoy, hoy… es la consagración y el cénit de Peyton Manning. ¡Enhorabuena!  

 

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