Sobre héroes y hazañas

Joaquín Andújar "in memoriam"

Ha muerto Joaquín Andújar. Serpentinero dominicano formado en la misma ringla que Juan Marichal, José Rijo o Pedro Martínez, extraordinarios lanzadores que triunfaron en la Gran Carpa. Aún recuerdo cómo alzaba la pierna izquierda Marichal a la hora de hacer los envíos a la goma: un portentoso pitcher de los Gigantes de San Francisco.

En la funeraria San Pedro de la avenida Rafael Deligne, en su natal San Pedro de Macorís, velaron el cuerpo del ex lanzador de los Cardenales de San Luis a quienes, por cierto, les dio el triunfo en la Serie Mundial de 1982 sobre los Cerveceros de Milwaukee. Andújar ganó dos partidos, estuvo cerca de ser el Jugador Más Valioso de la Serie, y terminó con una fabulosa efectividad de 1.35.

Polémico y aguerrido, Andújar siempre tuvo la flotilla de periodistas soplándole la nuca. Solían decir sobre Joaco: “El debate no es sobre el brazo de Joaquín, sino sobre su cabeza”. Perdía los estribos con frecuencia. Era de mecha corta. Baste citar una anécdota. Tras ser expulsado de la Serie Mundial de 1985 Andújar rompió a batazos el lavabo y el inodoro donde se refugiaba su equipo. Y en abril de 1986 lloró sobre su cerveza. Recordó a su mánager favorito Whitey Herzog, quien protagonizó un largo debate para evitar transferir al dominicano a los Atléticos de Oakland. Así era Joaquín Andújar: un abridor claustrofóbico que se cabreó cuando Dusty Baker le picó la cresta al compararlo, por su bola rápida, con José Rijo.

Andújar también se la rifó en Escogido, Estrellas, Águilas y Licey. Lanzó más de 900 entradas en el beisbol caribeño. Y fue asaz generoso en vida. Por eso cuando Robinson Canó, segunda base dominicano, se enteró del deceso de Andújar dijo en tuiter conmovido hasta el llanto: “Tú siempre decías que yo iba a ser un jugador de grandes ligas. Y aprendí bastante de ti. Siempre viviré agradecido de ti. Descansa en paz, Joaquín Andújar, leyenda dominicana”.  

 

gilbertoprado@hotmail.com