Sobre héroes y hazañas

Fulgor del centro del diamante

Existen por lo menos cuatro maneras, todas poéticas, de apodar al promontorio de tierra desde donde lanza sus disparos el pitcher: montículo, centro del diamante, loma de las responsabilidades o loma de las serpentinas. Montículo es una pequeña colina y en el beisbol se distingue por estar ayuna, descubierta, de césped. En el corazón o almendra del montículo se distingue una goma blanca o plato del lanzador. Se le llama diamante al área delimitada o circunscrita por las bases, es la parte interior del terreno de juego. Su centro, como dijimos, es el montículo o loma de responsabilidades. ¿Por qué? Porque según los conocedores el mayor peso o responsabilidad en el juego recae sobre los hombros del pitcher. Un equipo de beisbol con grandes lanzadores, abridores o relevistas, iniciales o apagafuegos tiene enormes posibilidades de realizar una gran campaña. En la otra orilla, un equipo sin pitcheo es una pálida sombra. Digamos que el peso mayor de los grandes equipos que en el mundo han sido consiste en el picheo. Obviedad de Perogrullo. ¿Por qué se le llama también al montículo loma de las serpentinas? La palabra entraña o implica dos acepciones: las serpentinas son los lanzamientos y, asimismo, por el significado del verbo serpentear: andar o moverse formando vueltas como la serpiente, tal como ocurre a la pelota en manos de los magos del montículo. Y por extensión se conoce al pitcher como serpentinero, esto es, el hacedor de serpentinas. Me parece que la expresión más poética y por ello más afortunada es “centro del diamante”. ¿Por qué? Porque le confiere al lanzador la prerrogativa de poseer lo más valioso, lo más granado, del campo de juego: ese montículo que mientras más alto sea más dificultad presenta para los bateadores. Si queremos favorecer el aumento de carreras reduzcamos la dimensión de la loma de las responsabilidades. ¡Cuánta poesía tiene la terminología beisbolística! En el punto más bello del rey de los deportes resplandece como un iceberg indestructible el centro del diamante.   

 

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