Sobre héroes y hazañas

Elio de Ángelis: el artista y el piloto

¿Puede la naturaleza generar un ser cuyas manos toquen con fina sensibilidad el piano y sepan conducir un automóvil de Fórmula Uno? La respuesta es positiva y encarnó en un carismático corredor llamado Elio de Ángelis. El italiano solía contagiar con su entusiasmo artístico a sus compañeros aunque, en honor a la verdad, jamás fue un gran piloto y nunca rayó su afición por el piano en la genialidad. Hoy recordamos a Elio porque nació justo un 26 de marzo de 1958 y desapareció de la faz terrena un 15 de mayo de 1986. Doy un giro de tuerca para recordar algunos desaguisados en las pistas o fuera de los circuitos.

Sabemos que las muertes de los pilotos de la F1, cuando no ocurren en la pista, pueden ser estrambóticas, impensables: el carismático suizo Clay Regazzoni murió a los 67 años: se estrelló contra un automóvil. Conducía un aparatoso camión. Vaya destino. Otra muerte extraña, increíble, fue la de Alan Stacey cuando cursaba la vuelta 24 del Gran Premio de Bélgica en 1960: un pájaro le golpeó el rostro y el piloto, que iba a 240 kms/hora, perdió el control de su Lotus y se volcó e incendió de inmediato. Uno de los pilotos más jóvenes en desaparecer víctima de un accidente fue el italiano Eugenio Castellotti. Alelado por los amoríos con la frondosa actriz Delia Scala, Castelloti tenía le mente en Roma cuando murió (de 26 años) en Módena. El 1 de noviembre de 1962, en los entrenamientos del Gran Premio de México, el joven piloto mexicano Ricardo Rodríguez, con sólo 20 años, moriría con el cuerpo partido en dos en el autódromo de la Magdalena Mixhuca.

¿Cómo murió Elio de Ángelis? Heredero de una inmensa fortuna, rompecorazones redomado, Elio se decantó por las pistas y en 1980 estuvo a punto de convertirse en el piloto más joven en ganar un Gran Premio al terminar segundo en Brasil en Interlagos (tenía sólo 20 años).  Quiso la Fortuna que Elio de Ángelis falleciera circunscrito a su monoplaza en llamas en 1986: accidente en Paul Ricard, cerca de Marsella, durante una prueba de neumáticos. Pocos días antes había cumplido 28 años. 

gilpradogalan@gmail.com