Sobre héroes y hazañas

Dime de dónde vienes

Los apodos que derivan del nombre del lugar de nacimiento son numerosos en el futbol nacional e internacional. Así, por ejemplo, tenemos el Atotonilco Juan Carlos Ortega, el Pampa Romero, el Maza Rodríguez o el Tepa Solís. En este último caso hemos de precisar que aunque nació en Guadalajara vivió durante muchos años en Tepatitlán y de allí el sobrenombre. En el plano internacional despuntan o destacan los siguientes apodos: El Maradona de los Cárpatos (Gheorghe Hagi) o el Cruyff croata (Luka Modric): un fino mediocampista omnímodo que defiende y ofende con pareja efectividad y que, por desgracia, estará en Brasil en el tercer partido contra México.

Teletransportándome a mis años mozos recuerdo a Manuel el Coruña Chavarría, futbolista lagunero que no nació en La Coruña gallega, sino en La Coruña, municipio de Francisco I. Madero, Coahuila. El Coruña Chavarría jugó con los Diablos Blancos de Torreón. ¿Se acuerdan del Jalapa Ortega? Un forzudo contención que jugó con los Rayados de Monterrey en el espectro que comprendió los años 1982-1989. El llorado Ángel Fernández bautizó a Benito Pardo: el Gallego. Uno más: el Jaibo del Olmo, un medio campo que brilló en la época americanista de Leo Beenhakker.

Un nombre engañoso por la homonimia con un estado de la república sin que el futbolista haya nacido o vivido largo tiempo en ese lugar es, sin duda, el caso de Jehú Chiapas, nacido en Martínez de la Torre, Veracruz. Dos casos más de ex futbolistas que no nacieron en el lugar que el mote indica, pero que por alguna razón así se les apoda: me refiero al Turco Mohamed y al inefable Turco Apud, un melenudo medio creativo que le hizo un portento de gol al Atlas.

Cierro este apresurado repaso de futbolistas cuyo apodo deriva de su lugar de origen con la mención de Raúl el Cora Isiordia, un ofensivo caracolero que jugó en el Atlético Español y que participó en el, para los mexicanos, desventurado Mundial del 78. 

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