Sobre héroes y hazañas

"Cóndor" Calero y "Tano" de Nigris desde el cielo

Ahora que Monterrey y Pachuca habrán de enfrentarse en la final recordé aquel pasaje del famoso poema de Neruda, incluido en uno de sus libros póstumos “Jardín de invierno”: “Amé a mis dos opuestos compañeros/que, enmudeciendo, me han dejado mudo/sin saber qué decir ni qué pensar”: In memoriam Manuel y Benjamín. Y pensé en Antonio Tano de Nigris y Miguel Cóndor Calero, jugadores que cumplieron un tranco importante de su trayectoria en Monterrey (el primero) y en Pachuca (el segundo). Ambos murieron muy jóvenes y bien podrían los clubes opuestos, enemigos ahora, dedicarles los partidos de la final. Aquí me detengo.

En el poema de Neruda se trazan los perfiles disímbolos de los amigos arrebatados del mundo por la la muerte: uno herrero y el otro dedicado, dice Neruda, al conocimiento, “ave de rama en rama de la vida”. Entre la muerte de cada uno de ellos solo pocas horas de intervalo, mientras que, en la otra orilla, De Nigris y Calero murieron con una diferencia de poco más de tres años: el mexicano en el crepúsculo del 2009; el colombiano en el ocaso del 2012. Ambos fatigaron los colores de sus equipos con amor. El primero como delantero, el segundo como portero. Recuerdo que cuando Calero iniciaba como jugador del Pachuca le impactó la muerte de Pablo Hernán Gómez, en el amanecer del 2001. El Cóndor fue un portero audaz, elegante. Además, se desdoblaba con fortuna como delantero. Fue tetracampeón con los Tuzos y campeón de la Copa América en 2001. El Tano de Nigris metió 37 goles con Rayados y fue llamado varias veces a la Selección Nacional. Como dato curioso diré que en aquella final de la Copa América Calero estuvo en la banca y bajo los tres palos del equipo mexicano lució el eterno Óscar Conejo Pérez. Sí, el actual cancerbero del Pachuca. ¿Coincidencia o guiño irónico del azar? No lo sé...

Vuelvo a Neruda y reformulo mi petición de que Calero y De Nigris reciban merecido homenaje en la final: “Dos secuaces/de dos sabidurías diferentes:/dos nobles solitarios que hoy se unieron/para mí en la noticia de la muerte”.  

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