Sobre héroes y hazañas

Alberto Juantorena: el elegante de las pistas

Alberto Juantorena, el elegante de las pistas, logró con su portentosa zancada una monumental empresa: ganar prueba de velocidad (400 metros) y prueba de medio fondo (800 metros): velocidad y resistencia conjugadas en un mismo organismo atlético. Algo aún no superado.

Y es que es muy difícil, en atención a la constitución física, sobresalir en pruebas de velocidad y pruebas de medio o largo fondo. Nadie podrá ganar los cien metros planos y la maratón: imposibilidad manifiesta.

Quizá el momento más emotivo de la vida deportiva de Juantorena se dio en la olimpiada de 1976, en aquella recta final en que el nacido en Santiago de Cuba voltea para ver donde había dejado sembrados a sus rivales. Allí perdió una décima de segundo y la posibilidad de mejorar la marca mundial. En varias entrevistas, el hombre que tornó la carrera de medio fondo en carrera de velocista, esto es, los 800 metros lisos ha explicado la clave central de su estrategia como corredor: una pasmosa administración del tiempo en los primeros 600 metros y, después, un cierre ciclónico, un descomunal “sprint”. Esto se puso en evidencia una vez más en 1977, cuando Juantorena aplicó la receta al keniano Mike Boit: parecía que el mandón de la carrera iba a ser el keniano. Alberto, administrándose con prudencia ejemplar, emprendió la avanzada final con desquiciante aplomo.

Viva el Caballero de las Pistas, el enorme velo-fondista Alberto Juantorena.   

gilpradogalan@gmail.com