Desde el vestidor

El fracaso es de todos

Nadie puede desmarcarse de la dolorosa realidad que vivió el Tricolor Sub 23 en los Juegos Olímpicos de Río 2016, porque cada quien debe asumir su pedazo de responsabilidad, desde los que saltaban a la cancha, hasta quienes planearon la aventura en tierras brasileñas, sin olvidar a aquellos que presionaron para que algunos de sus jugadores no fueran convocados por el técnico Raúl Gutiérrez.

Hoy es muy fácil hablar y escribir todo tipo de argumentos, pero sería importante reflexionar sobre los últimos días y acontecimientos que se presentaron, previo a que El Potro Gutiérrez diera a conocer su lista definitiva, tras esfumarse las negociaciones para tener en el proyecto a jugadores como Andrés Guardado o Raúl Jiménez.

Es aquí donde viene a la memoria el caso de Orbelín Pineda, quien sorpresivamente quedó fuera de la convocatoria final; su directiva y principalmente su técnico en Chivas del Guadalajara, Matías Almeyda, hicieron todo lo posible para que los encargados de armar el batallón, lo borraran de sus opciones.

Con esto no se trata de crear una hipótesis de que Orbelín pudo haber sido el salvador de la causa mexicana en los juegos de Río, sino que el caso de este jugador es simplemente una muestra de una carente y verdadera solidaridad, esa que todo indica, fue mermando el proyecto del Tricolor juvenil.

Hoy, la realidad advierte que el futbol se perfila para ser parte de lo podría ser uno de los fracasos más contundentes del deporte mexicano en una justa olímpica, y donde parece que terminarán echándose la culpa unos a otros, y nadie querrá asumir la responsabilidad que le corresponde.

En este reglón entran autoridades de las respectivas federaciones, el mismo Comité Olímpico Mexicano, y desde luego nuestro gran viajero frecuente con compañía incluida, Alfredo Castillo, sí, el mismo titular de la Conade, quien ya comenzó a sacudirse las presiones y parte de la responsabilidad que le corresponde.

Fue lamentable escuchar su declaraciones en un noticiero radiofónico con el periodista Luis Cárdenas, donde al sentirse presionado ante los cuestionamientos, respondió iracundo y fuera de control una serie de barbaridades, mismas que sólo comprobaron que se trata de un simple funcionario que goza de los beneficios de su puesto.

En fin, en esas manos está el deporte mexicano, en las de un funcionario que deja mucho que desear y que siempre busca señalar a terceros cuando siente que la presión lo comienza a hundir, como lo hizo para defenderse de los cuestionamientos de que viajó con su pareja sentimental a Río y fue captado en pleno romance.

Es momento de cambiar las formas de conducirse como responsables del deporte mexicano, pues hasta donde entendemos, esa fue la principal tarea que le encargaron a Alfredo Castillo al ser nombrado dirigente de la Conade.

“CHIQUIS” GARCIA

Está esperando el momento para poder iniciar su carrera como técnico en el futbol mexicano. Rafael, quien se venía desempeñando como auxiliar en diferentes momentos de Tomás Boy y posteriormente de Ricardo Antonio La Volpe, se ha colocado como una opción para dirigir y todo indica que esos primero pasos los podría dar en el Ascenso Mx. 

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