Desde el vestidor

Las críticas arbitrales traspasan la cancha

Las frustraciones o enojos que puedan causar ciertas determinaciones arbitrales dentro de un terreno de juego, no son solo privativas de jugadores, técnicos o dirigentes, como se pudo captar hace una semana en los palcos del estadio Luis Pirata Fuente, cuando el dueño del Veracruz, Fidel Kuri Grajales, agredió a Edgardo Codesal Méndez.

Esa penosa imagen, que ha dado la vuelta al mundo, no solo por tratarse de un propietario y socio de la Liga MX, nos puede servir como un termómetro de lo que despierta la pasión mal encausada dentro de esta actividad deportiva, pero en esta ocasión se pudo identificar a un agresor como es Kuri Grajales y a un agredido como el doctor Codesal.

Todo esto se pudo conocer, para fortuna del mismo Edgardo y del gremio arbitral, gracias a las imágenes de la televisión que enseñaron la nada caballerosa actitud del también diputado federal, quien estaba molesto por una decisión del central Érick Yair Miranda al expulsar a Daniel Keko Villalva.

Las agresiones físicas y verbales de las que fue objeto el director del área técnica de la Comisión de Árbitros se pueden y se seguirán mostrando por siempre, pero hay casos que (para mala fortuna de muchos colegiados profesionales) quedarán para el anonimato, ya que en los últimos días hemos podido conocer testimonios que realmente son para alarmarse.

Y que quede claro que nada tiene que ver con lo sucedido en el Pirata de la Fuente, pero que sí son parte de los riesgos que corren los árbitros mexicanos y quizás en muchas partes del mundo, por la influencia que puede despertar entre un sector de afición, las críticas o comentarios sobre el trabajo de los colegiados.

Existen varios casos de silbantes del balompié nacional que han sufrido agresiones por seudoaficionados, quienes se han dado a la tarea de investigar hasta donde viven los colegiados para acudir a sus domicilios a lanzar piedras a sus casas, provocando miedo entre sus familiares.

Hechos ya reportados a las mismas autoridades de los nazarenos, pues también en varias ocasiones han sido retados en aeropuertos o restaurantes, son temas que poco o nada llegan a trascender púbicamente, pero que son un detonador de miedo para quienes han adoptado como su profesión el arbitraje.

Sería importante comenzar a razonar que más allá de todos los riesgos empresariales que hay en un negocio como el futbol del siglo XXI, no se puede pasar por alto que es un deporte profesional donde todos están o estamos sujetos a los errores en cualquier ámbito donde nos corresponda participar.

Es difícil o imposible poder demostrar que existen líneas para beneficiar o perjudicar a uno u otro club, esos son temas que siempre hemos escuchado, pero que nadie ha sido capaz de poder demostrar, o al menos un servidor jamás se ha topado con un documento o grabación con ese tipo de acciones.

Tampoco podemos olvidar que los árbitros, más allá de sus pifias o aciertos, son personas que al igual que muchos de los que pudieran leer estar líneas, o estamos inmersos en este negocio-futbol, salimos a ganar un salario que es el sustento de nuestras familias, no hay que perdernos entre la pasión y los apasionamientos.

Culpar al árbitro se ha convertido o ha sido desde siempre en un deporte alterno al futbol, pero sería importante razonar antes de lanzar cualquier acusación sin pruebas, porque no podemos olvidar que hay terceros que dependen de la labor de un colegiado, como son sus familias.


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