Desde el vestidor

A la casa remozada del Puebla le falta pasión

El observar a los miles de aficionados que portando orgullosamente su playera del Puebla, el pasado miércoles, se arremolinaron a las puertas y en las tribunas de su remozado e histórico estadio, hacía pensar que sería una noche de fiesta, pasión y entrega durante el juego entre FC Puebla y Boca Juniors de Argentina.

Esa era la sensación que se podía experimentar al caminar por los nuevos y atractivos pasillos que llevaban a las tribunas de este inmueble que guarda cientos de historias, no sólo del cuadro de La Franja, sino de aquellos momentos que se vivieron hace casi tres décadas en la Copa del Mundo de México 1986.

Pero ya dentro del estadio y por más esfuerzos que hacía el encargado de arengar mediante el sonido local, nunca se logró tener esa conexión entre los fanáticos y el momento que desde un año y medio esperaban, cuando se iniciaron los trabajos de remodelación de la casa de los camoteros.

Es verdad que la relación entre el club, hoy en manos de la familia López Chargoy, y sus fieles seguidores no siempre ha sido la más sólida por lo vivido en otros tiempos y con otras administraciones, pero el presente es diferente con un equipo que silenciosamente y bajo las órdenes del argentino Pablo Marini está en la pelea no sólo del descenso, sino para ser uno de los animadores de la Liga MX.

Por eso resulta hasta cierto punto incomprensible que le cueste tanto a los fanáticos poblanos hacer pesar la importancia de un inmueble como el renovado inmueble, y justamente el miércoles ante Boca era una oportunidad para mostrar esa conexión y ascendencia entre el club y los poblanos.

La escuadra, que ahora goza de una cara distinta con el trabajo de Marini, requiere sentirse realmente apoyada por aquellos seguidores que pedían a gritos el regreso al viejo Cuauhtémoc, esa casa que lo mismo ha llorado los descensos y disfrutado los regresos al máximo circuito, como sucedió en 2007 con José Luis Sánchez Solá y en ese entonces un grupo de jugadores desconocidos en el medio nacional.

El próximo Torneo Clausura 2016 será fundamental para las aspiraciones de los poblanos de tener un equipo en la elite del futbol mexicano, donde no sólo bastará hacerlo dentro del terreno de juego por los muchachos de Marini, también será fundamental hacer sentir a los rivales que la nueva casa poblana no sólo es bella, sino una aduana difícil de traspasar.

Es momento de convertirse en una de las aficiones más propositivas e intensas de los estadios del país, FC Puebla los necesita, así como ellos requieren de tener un club altamente competitivo y que ser seguidor del mismo sea un motivo de orgullo y pasión.

Interactuar para crear una sinergia a prueba de todo debería ser una de las principales tareas en los meses siguientes para que el renovado estadio, no sólo que sea estéticamente incomparable, sino también en la fuerza que se pueda generar para que sus futbolistas se sientan orgullosos de la afición que le es fiel y entregada.

A CUIDAR EL ESPECTÁCULO

Pero también cuidar a los jugadores habilidosos en la próxima Liguilla del Torneo Apertura 2015 es una de las principales tareas y encomiendas que les pusieron sobre la mesa a los árbitros centrales y asistentes durante los trabajos que tuvieron esta semana, en la cual los concentraron de cara a la Fiesta Grande del balompié nacional.

Y uno de los ejemplos más recurrentes era el jugador de Tigres, Jürguen Damm, quien con su velocidad y técnica se convierte en una presa fácil para aquellos defensores, que con la frustración de verse superados podrían echar abajo el Juego Limpio e irse con todo contra este tipo de futbolistas.


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