Contra las cuerdas

La triste realidad

El final de Bernard Hopkins fue de depresión absoluta, una carrera excepcional terminó con el peleador de 52 años con las botas para arriba, por haber salido volando entre las cuerdas tras el primer nocaut en su récord. Todo un encontronazo con la realidad.

Un boxeador puede estirar tanto como pueda la liga, y vaya que Hopkins rebasó cualquier pronóstico, pero al final terminó dándose un buen golpe. Es la ley del boxeo.

Por años, Hopkins jugó con esa posibilidad y su estilo complicado e inteligencia lo ayudaron a conservar la confianza para salir adelante, pero no hay bien que dure 100 años; el fin de semana un joven de 27 años lo sacó del boxeo de la peor forma. Noqueado, cojeando y con el orgullo herido.

Ojalá que por su bien, BHop decida quedarse en el retiro y no coquetee con la idea de una venganza, porque existe la posibilidad que otra pelea tenga un peor final.

Los boxeadores no experimentan en cabeza ajena, pero cuidado con Miguel Cotto, que puede seguir los pasos del de Filadelfia, ahora que insiste después de un año en regresar a los encordados para enfrentarse al ponchador James Kirkland.

No sería nada bueno perder a dos figuras importantes del boxeo de la misma forma, pero habrá que ver si Cotto se apega a los planes, porque pretende seguir peleando por lo que resta del 2017. ¡Qué Dios lo ampare!

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