Contra las cuerdas

Sin necesidad

Rebasar la delgada línea de lo personal y lo público es muy fácil y más si se hace con el afán de calentar el ambiente. Pero no es justo, no en un deporte de caballeros y menos cuando es innecesario.

Desde un helicóptero podemos ver que Canelo y Chávez Jr. no solo sienten un odio profesional, sino que es un sentimiento que va más allá.

Sí, se agradece que ambos demuestren que tienen sangre en las venas y que den un espectáculo previo a un duelo que se ha esperado desde que ambos comenzaron a despuntar, pero de eso a dar golpes bajos hay mucha diferencia.

Me queda claro que uno empieza y el otro no se quiere quedar atrás, todo es parte de ese juego mental que tanto disfruta un peleador... pero, momento, faltan 23 días para la pelea y si ahorita ya metieron a las familias en esto, ¿qué van a decir cuando falten 5 días? ¿Qué tipo de ganchos verbales se van a lanzar? Porque hasta ahora se han dado hasta con la cubeta.

Me gustan las promociones que hacen olas, en las que está latente la posibilidad de que los puños se lancen a la menor provocación, pues eso habla de dos deportistas que no pueden esperar para estar frente a frente, pero repruebo que se toque el terreno personal, pues se corre el riesgo de convertirse en un Matador Mayorga.

Canelo y Chávez están a 20 días de volverse a ver cara a cara en la última conferencia de prensa previa a su duelo, y más que palabras y amenazas, quiero que solo sea el preámbulo de una noche en la que ambos dejen en el vestidor el respeto y sostengan una pelea como esas que en el pasado nos hicieron brincar de la butaca, gritar hasta quedar afónicos y salir con la piel chinita sabiendo que vimos un pedacito de historia.