Contra las cuerdas

Qué vergüenza, PBC

Discutiendo sobre PBC, un amigo tiene razón al decir: Premier Boxing es como el novio abusador, porque tratan mal a sus fanáticos y quieren arreglar el problema con una florecita. Luego de un gran alboroto mediático, PBC se armó con una escuadra de boxeadores de miedo. Integró a la mayor y mejor parte del peleadores de peso internacional con proyecciones de peleas que nos hicieron frotarnos las manos... pero en 6 meses PBC enfrentó rumores de bancarrota, tuvo pocas peleas, boxeadores inconformes y después una sequía prolongada. Hizo parecer que todo fue un lindo sueño. ¿Su contragolpe? El silencio. Al Haymon, el manejador que gozaba de una fama casi de Rey Midas, se quedó sin nada y un gran hueco inundó las pantallas de las televisoras que tenían acuerdos con el estadunidense para transmitir las carterelas de PBC y mientras sus boxeadores con una o cero peleas por año. 400 millones de dólares se hicieron poquito de un momento a otro. A dos meses de que se acabe este año, Haymon -quien paró actividades por completo desde el verano- quiere componer el mal ambiente anunciando dos unificaciones y tres peleas de campeonato. ¿Pero de qué sirve si no tiene continuidad? Haymon es uno de tantos culpables de que este sea uno de los años más patéticos del boxeo, pues la mayoría de encuentros que pintaban fenomenales terminaron en el tintero. El promotor que salió del mundo de la música sigue renuente a enfrentar a sus muchachos con peleadores de otras promotoras, aunque jura y perjura habrá apertura. Al Haymon podrá tener "dinero", peleadores, televisoras, pero eso no es sinónimo de éxito: sus mejores gallos tienen ausencias prolongadas, llegan fuera de distancia y sin ritmo. Es hora de que PBC se suba al ring en serio y deje de ilusionar cuando hace sparring.

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