Contra las cuerdas

Listo, muy listo

El tener talento para los negocios y más si hablamos de boxeo, no es algo que se les da a todos. Pero cuando le llegan a pegar, pregúntenle a Floyd Mayweather.

Ya hemos platicado sobre los cambios que muestra el boxeo como negocio, pero un elemento que no hemos tocado es el de la mentalidad tan diferente de los boxeadores, que al final es un factor súper importante.

Mikey García es la muestra de ese "efecto Mayweather", que hace consciente al peleador de lo que representa como negocio y sus alcances.

Recientemente, Mikey hizo un cambio radical y le está rindiendo frutos, decidió dejar a su promotor de años -batalla legal de por medio, que lo dejó en el congelador un par de años- para ir por algo mucho más grande: la libertad de poder negociar sus propias peleas.

Ahora, con las riendas de su carrera en las manos, el más pequeño del clan de los García buscará los nombres que antes le estaban vetados por conflictos de negocio, pues aunque "la guerra fría" entre los principales promotores se ha acabado, aún no podemos ver la gran mayoría de los duelazos que hay en potencia.

Eso sí, toda apuesta tiene sus pros y sus contras, y Mikey García deberá extender esa astucia que muestra cada vez que se calza unos guantes a la hora de negociar con los "viejos lobos de mar".

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