Contra las cuerdas

Ningún lugar como Las Vegas

¿Qué creían que la segunda contienda entre Saúl Canelo Álvarez y Gennady Golovkin se movería a otro lado?

Nadie, nunca, se pelea con su dinero y ahora el duelo de revancha por los títulos medios regresará al lugar, que para mí, tiene el mejor ambiente de boxeo que me ha tocado vivir. Fue la mejor decisión.

Se preguntarán: “¿Cuál podría ser la diferencia de llevarla a sedes como Nueva York-Texas-Las Vegas?”, créanme, puede ser abismal.

Me ha tocado ir a peleas de gran interés boxístico que en la semana previa parecen velorios y encontrar fanáticos esperando a sus boxeadores favoritos es como hallar agua en el desierto, y eso no habla bien de la ciudad anfitriona.

Yo soy de esas a las que les encanta salir a la calle y ver a los aficionados con playeras, banderas, máscaras y toda la actitud de disfrutar, pero creo que hay lugares que no lo permiten y no porque no quieran, sino porque les falta ese “no sé qué, que qué sé yo”.

Todavía recuerdo perfecto cuando pelearon Manny Pacquiao y Antonio Margarito. El estadio de los Vaqueros de Dallas lucía brutal, espectacular, pero no se sintió ese ambiente hasta que el inmueble estaba preparado para escuchar los himnos. Aunque me encantaría volver a ver una pelea ahí, estoy consciente de que como todo está tan lejos, por lo mismo todo se dispersa.

Ahora con el regreso de Canelo-Golovkin a Las Vegas, el ambiente está asegurado y espero que como en la primera pelea se vea una guerra entre porras y no de esas donde todo vuela, sino como la vez anterior cuando apareció la música de banda frente a los cánticos kazajos. Lo cual le dio otro toque muy especial a la contienda.

Me queda claro que por acción no va a parar, ya con 12 rounds recorridos, ambos ya saben a lo que van, ya se conocen, se tienen bien estudiados, por lo que lo único que espero –independientemente de quién sea el ganador– es que realmente sea un peleón.

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