Contra las cuerdas

Kovalev, su prueba de fuego

Nadie podrá quitarme de la cabeza que hasta ahora Andre Ward no es más que un peleador sobrevalorado que vive de triunfos que consiguió hace por lo menos siete años. Lo siento mucho por los pobres Wardbelievers, pero es increíble que un peleador que en 27 meses ha subido al ring tres veces a enfrentar a rivales de medio pelo, se mantenga en la lista de los libra por libra de varios de los principales medios alrededor del mundo. No entiendo, ¿tan fuerte está nuestra nostalgia? Está bien que el ranking de los libra por libra sea un desorden desde que se retiró Mayweather, pero ¿en verdad un peleador que tuvo su última gran pelea entre 2011 y 2012 tiene derecho a estar contemplado entre los súper top? Sé que sus defensores dirán que limpió su división, que enfrentó y venció a colosos como Mikkel Kessler, cuando era Kessler, que frenó a Arthur Abraham y que de paso le puso un estate quieto a Carl Froch... pero temo comunicarles que de eso ya llovió. Me queda claro que el estatus de ex olímpico y peleador ultra técnico al que se sumaron sus fuertes problemas contractuales, nubla la vista de los críticos, pero no es justo para el resto de los mortales boxeadores, pues nadie merece privilegios de tal tamaño. Pero antes de decir que Ward ya no es lo que era antes, contra Krusher Kovalev le daré el beneficio de la duda, la oportunidad de demostrar que pertenece a esa exclusiva lista de destacados.