Contra las cuerdas

¿Por qué jugar con nuestro corazoncito?

En cuanto escuchamos la noticia de que Canelo mandó una oferta a Julio César Chávez Jr., algunos comenzaron a brincar en una patita de felicidad. El deseo que llevaba alejándose seis años por fin tenía posibilidades.

Pero seamos serios... las posibilidades reales de que se haga la pelea son pocas y la noticia tiene más tintes publicitarios que otra cosa.

Lamento romper su corazoncito, pero analicemos con la cabeza fría y alejados de preferencias: La diferencia de pesos tiene en promedio siete kilos, que en el mundo del boxeo es una brutalidad, además Chávez arrastra una inactividad larga (17 meses) y tiene en sus últimas peleas una serie de altibajos. También está la cuestión económica que se carga del lado de Canelo y Chávez Jr. pedirá mejor paga.

Lo siento, pero ¿cómo quedaría Canelo aceptando esa pelea? Si en el pasado no quiso subir poco menos de tres kilos para enfrentar a Gennady Golovkin -argumentando que no estaba listo para tanto peso y que tendría que hacerlo gradual- y aseguró que sí subiría, pero a su ritmo.

¿Qué tiene Chávez Jr. que no tenga Golovkin? ¿O será que Canelo cree que Julio César Chávez es el rival más débil?  

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