Contra las cuerdas

Un grito desesperado

¿Qué es lo que necesita el Junior para dar la imagen que se espera del hijo de Julio César Chávez?

Durante años ha demostrado una falta de hambre que le permite comenzar a entrenar a mediodía o correr en la caminadora poquito más de 30 minutos porque afuera "el sol está muy fuerte", y a la hora de la hora la lengua la trae de pechera por ahí del cuarto o quinto round.

Si a nosotros nos desespera, ahora imaginen lo que provoca en alguien como Chávez Sr. Una situación así enloquecería hasta un monje zen, ¿a poco no?

Cualidades las hay, pues lo demostró hasta Andy Lee; pero ojo, Junior: eso fue hace cuatro años y la memoria del fanático no es tan buena.

Se entiende la angustia de Chávez Sr., pues él comprende que su hijo no está jugando canicas y que cada vez que sube al ring se expone a una lesión, y más si su preparación estuvo a medias tintas.

Julito dice que ya tiene 30 años de edad y que él sabe lo que hace, pero no es tan sencillo. Ya no está joven y cada vez su apuesta arriba del ring es más alta.

Las luces intermitentes están prendidas, su padre decidió ventilar la situación en busca de que despierte. ¿Será que ahora Julio Jr. captó el mensaje o las palabras se quedarán en el viento? 

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