Contra las cuerdas

Alguien va a llorar

No sé ustedes, pero a mí me da nervio todo lo que está pasando con la pelea entre Canelo y Golovkin.

Y no porque se pueda cancelar el duelo, pues creo que hay muchos ceros en juego como para que los involucrados se peleen con su dinero.

Creo que nunca había visto a Gennady Golovkin tan enojado y puedo entender su necesidad de escupir todo lo que tiene “atorado”, pero creo que nadie se ha detenido a pensar en los efectos colaterales que tendrán esas declaraciones que para algunos fue más fácil catalogar como una mala estrategia de publicidad para levantar expectativa.

El doping es un tema aún muy espinoso y creo que si los motivos eran meramente comerciales debieron elegir otro camino, pues para el grueso de los fanáticos un doping es sinónimo de trampa y de nada más.

Es válido que Golovkin dijera lo que sentía, pero debió detenerse a pensar que no tiene muchas opciones como para darse el lujo de tirar la pelea que le va a poner la cantidad de ceros que el espera. Pues dentro de la baraja que quedaría disponible (arrancando la lista con Billy Joe Saunders, el que tiene el último título que le falta a Triple G) ninguno se acerca a lo que significa el mexicano en su récord. Pues tiene que reconocer que aunque sea el campeón, le tocó ser el lado B.

No tengo duda de que la pelea se dará, pero los efectos secundarios de esa libertad verbal se harán sentir en cuanto le levanten la mano a alguno de los dos. ¿Por qué hasta ese momento? Ya verán, sin importar quién gane o quién pierda, para el fanático promedio todo resultado estará “chueco” y esa noche perderá Golovkin, Canelo y el boxeo.

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