Contra las cuerdas

El desabrido 2016

Lo que parecía ser un gran año para el boxeo, terminó estando un poco desangelado y para el último trimestre del 2016 entraremos casi en coma. De la mano de Manny Pacquiao y Sergey Kovalev se vivirán las últimas emociones del año en curso, pues diciembre se quedará prácticamente hueco, sin fechas ni peleas por las que valga la pena contener el aliento. Fue como una avalancha. El campeón inglés Tyson Fury puso el mal ejemplo y se dio el lujo de cancelar en dos ocasiones su revancha ante el ucraniano Wladimir Klitschko, antes de que se dieran a conocer sus problemas de adicciones y dejara en el limbo no solo su futuro, también el de la división completa. Mientras que Deontay Wilder puso su granito de arena cancelando a Alexander Povetkin por supuesto doping del ruso. Triste nuestro caso, a estas malas noticias se sumaron nombres como el de Orlando Salido, Canelo Álvarez, Gennady Golovkin, Ábner Mares, Billy Joe Saunders y Anthony Joshua amenaza con sumarse a esta lista, al menos en este 2017. Me queda claro que cada uno quiere jalar agua para su molino, y al buscar el mejor negocio posible prefieren permanecer sanos y salvos a la espera de la pelea que genere más dinero, pero con uno o dos combates por año los más afectados resultan los boxeadores mismos, quienes llegan al ring con largas ausencias que los hace lucir -a la gran mayoría- lentos y fuera de distancia. No estaría mal que se pusieran las pilas de una vez. Deben planear su futuro y pensar que su caja registradora se llenará con la entrada constante de dinero y no con una sola maleta de miles de dólares, que para muchos de ellos jamás llegará.

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