Contra las cuerdas

La estrategia

La estrategia es igual de importante que la preparación para un boxeador. El problema es que los incautos peleadores mexicanos en Río 2016 confiaron en que el aguador que tienen por entrenador les diera un panorama de cómo iba la pelea; sin embargo, no fue así.

Ya imagino el minuto de descanso, el boxeador mexicano llega a su esquina y pregunta: ¿Qué hago? Pos tira, ¿Pero qué tiro? Pos todo, ¿Pero cómo? Pos ¡con güe… fuerza!

Cuando iniciaron los Juegos Olímpicos, pensé que no había nada más triste que ver cómo eliminaban a los mexicanos, hasta que escuche las órdenes de Francisco Bonilla. ¡Para llorar!

El entrenador es los ojos del peleador, pues en el terreno corto los puños son tan rápidos que muchas veces el boxeador contesta por instinto, basado en lo que le dicen en su esquina.

Se siente impotencia y rabia al darse cuenta que los pocos triunfos que hasta ahora se han conseguido son por actuaciones a ojo de buen cubero de chicos que llegaron solos. Por eso los resultados no se nos dan.

Bonilla es la envidia de cualquier entrenador de futbol, pues a diferencia de ellos, él lleva 16 años de fracasos y aún suma millas. ¡Hoy estoy enojada!

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