Contra las cuerdas

Que alguien haga algo

¡Ahora sí me voy a poner los guantes! Ya estuvo bueno.

Se pasaron en Nueva York y no hay perdón alguno con esos jueces que llegan y se sientan de espaldas al ring y fingen que ven la pelea.

Indigna que a pesar de que cada vez son más recurrentes ese tipo de fallos, todos terminan lavándose las manos, diciendo que no les corresponde o no les importa. Y al final todo se olvida.

¿Qué no se dan cuenta los promotores, los organismos, las comisiones y los mismos jueces que si no hacen algo esas injusticias solo suman millas en contra de este deporte del que ya el fanático duda que sea 100 por ciento derecho?

Este fin de semana nos aventamos al menos un par de decisiones que hace pensar que esos “respetados jueces” deberían dedicarse a otra cosa, pues el boxeo no es lo suyo, pero lo más triste es que no pasará nada. La Comisión de Nueva York ni siquiera amaga con algún tipo de sanción.

Sin duda, ser juez es un talento y si no se tiene ¿por qué insistir y mantener algo que perjudica más de lo que beneficia?

Yo les propongo que sigan el ejemplo de CJ Ross, quien por vergüenza decidió darse de baja.

Ya sé... ya sé... seguirán fingiendo que no pasa nada. Pero yo les advierto que no vale llorar después. 

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