Contra las cuerdas

El ejemplo de Arum

Uno de los promotores más viejos en el negocio vino a ponerle el ejemplo a los demás. Con 84 años, Bob Arum llegó a enseñar que el negocio del boxeo tiene que evolucionar. Está obligado a hacerlo si no quiere que le coman el mandado.

Sin comprender del todo cómo funcionan las redes sociales, pero entendiendo que el público ha generado nuevas necesidades, Bob -una de las personas más astutas del boxeo- no se detuvo cuando las televisoras le dieron la espalda.

Entendiendo que él tiene la materia prima, creó su propia plataforma para promover al filipino Manny Pacquiao y su regreso al boxeo.

Creando una estrategia que mostró lo obsoleto que es ahora comprar espectaculares o contratar miles de edecanes, al saber que la mejor publicidad es la digital, Arum registró una arena con más de 16 mil fanáticos cacheteando las creencias del resto de sus competidores.

Los promotores de ahora viven atrapados en los años ochenta, cegados en que es el modelo que funciona y que sin televisión no hay boxeo.

En México, por ejemplo, se hizo un duopolio que dejó al borde de la inanición al resto, que en lugar de buscar opciones, esperan porque las fechas de televisión les caigan del cielo, aunque sea solo una vez al año.

Hasta ahora los números del Pago Por Evento de la pelea del sábado de Manny Pacquiao contra Jessie Vargas no han sido revelados, pero Arum demostró al resto de los promotores que están en una zona de confort grande y que quien no arriesga, no gana.

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