Contra las cuerdas

Boxeador de otra madera

A mí no me tocó verlo pelear... es más, cuando Muhammad Ali decidió colgar los guantes, yo no estaba todavía ni en planes.

¿Pero cómo no reconocer a alguien que está hecho de otra madera? Detrás de una pantalla, aprendí a apreciar no solo su estilo, también su inteligencia al abrir la boca. Poco a poco y platicando con su esposa, su abogado y gente que lo tuvo lo suficientemente cerca, comencé a construir la imagen de alguien que a pesar de los kilómetros y años de distancia me marcaría y me haría pensar que nada es imposible.

Solo lo tuve una vez lo suficientemente cerca... en su última visita a México. Ese día, se me acabaron las palabras y fui toda ojos.

Muhammad Ali dejó una huella imborrable, pues su legado va mucho más allá de un ring, la manera en la que planeó todo, incluso su propia muerte, lo coloca en un lugar a los que pocos tienen acceso.

Su funeral será el punto final de su obra, donde blancos, morenos, negros, católicos, ateos, bautistas y musulmanes le dirán adiós a alguien que luchó por verlos unidos.

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