Contra las cuerdas

¿Quién perdió más?

Muchos ya nos frotábamos las manos con solo pensar en Canelo vs. Golovkin para septiembre, y de la noche a la mañana... una decisión arrebató todas las esperanzas usando como moneda de cambio el prestigio del tapatío y del organismo que lo avalaba.

El hecho de aventar una corona mundial y echar por tierra la pelea de unificación con Gennady Golovkin deja dos elementos que llaman mucho la atención:

1) El desinterés creciente de los boxeadores por los organismos rectores. Enseñanza heredada de Floyd Mayweather, quien hizo lo que quiso con ellos.

2) La forma tan extraña que tiene Óscar de la Hoya de ver el negocio del boxeo, quien estuvo dispuesto a sacrificar la credibilidad de su peleador en busca de unos cuantos ceros más en el cheque.

La indiferencia de los boxeadores por un título mundial no solo llevó al Canelo a dejar atrás un campeonato, hace apenas cuatro meses Miguel Ángel Cotto hizo lo mismo enseñando a las nuevas generaciones que se puede ser importante sin la necesidad de tener un cinturón que te avale. ¡Cuidado!... Se prenden los focos rojos y los organismos no están haciendo mucho para remediarlo.

¿Qué pensaba Canelo cuando aceptó apostar una gran oportunidad de validarse y decidió hacer todo lo contrario dejando en el aire su discurso tras noquear a Amir Khan? Me queda claro que confía mucho en su promotora, y en el plan que tienen armado.

Esta vez ese volado que se aventó podría salirle mucho más caro que lo que ha tenido que pagar hasta ahora, y solo se justificaría si el resultado se refleja en muchos ceros en varios cheques.

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