Llamen a los vecinos

No, no se dejaron ganar; y esa regla del tiempo extra…

Luego que el Super Bowl LI empieza a quedar atrás, tras el desfile de los Patriotas por las calles de Boston presumiendo su quinto Trofeo Lombardi, y con los Halcones tratando de digerir un revés tan doloroso, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar sobre el final del encuentro de hace un par de domingos.

Primero, y respondiendo a una pregunta que se me ha hecho constantemente, unos en broma, otros convencidos: No, Atlanta no se dejó ganar, ni el partido estaba arreglado. Era la oportunidad de sus vidas para trascender, y quién sabe si con la competencia en la Conferencia Nacional con rivales como Green Bay, Dallas, Seattle o Gigantes, volverán alguna vez a esa plataforma. Grandes como Dan Marino llegaron una vez, y lo perdieron, o nunca lo disputaron como Barry Sanders.

Vale la pena que vean el programa de los sonidos del Super Bowl LI producido por NFL Films, que inclusive está en YouTube, para percibir de primera mano lo que transcurría en el terreno de juego. Y gente como Kyle Shanahan, su coordinador ofensivo, ahora entrenador de San Francisco, tendrá que vivir con el no haber corrido tres veces cuando estaban en la 22 de Nueva Inglaterra, para ir por el gol de campo que los colocaría con ventaja de 11 puntos con unos minutos en el reloj.

Y segundo, la absurda regla del tiempo extra, finalmente le explotó a la NFL. En vigor desde el 2010 en playoffs, es del conocimiento de todos, pero nunca se había aplicado para definir al campeón. Aunque me parece más equitativa que la anterior, de la muerte súbita, es injusta porque el juego termina si el equipo que recibe logra un touchdown, cuando su espíritu es garantizar al menos una posesión por escuadra.

Los Patriotas ganaron el volado, en su primera posesión avanzaron 75 yardas, anotaron, y se acabó. Papelitos al aire y los jugadores del ataque de Atlanta se quedaron pasmados, como muchos aficionados también. Pero si hubiera sido un gol de campo, Matt Ryan y sus Halcones seguirían con vida.

Es como si en extrainnings el equipo visitante anota en la parte alta de la décima con un home run, y con ello gana, sin cerrar la parte baja. Ah, pero si la carrera entra con un fly de sacrificio entonces ¿puede batear el equipo local? Ya veremos si la NFL decide hacer modificaciones. 

enrique.burak@milenio.com

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